viernes, 19 de enero de 2018

Viajar en tren

Cuando #minigatita tenía un par de meses, volví a Cádiz para terminar un curso que había dejado a medias, y para volver a Madrid elegí el tren.
La verdad es que para mí, la experiencia de viajar por primera vez en tren, sola con un bebé no fue buena.
Cuando compré el billete en la taquilla de la estación, hice una petición de ayuda "Atendo" pero al no ser discapacitada ni una persona mayor, me dijeron que no era posible. Llamé por teléfono a atención al cliente para preguntar si podía pedirlo al viajar sola con un bebé y me dijeron de nuevo que no.
Cuál fue mi sorpresa (y mi indignación) cuando estando en el andén para subir con un carrito, la bebé en una mochila porta bebés y una maleta, una operaria del servicio Atendo, que había ayudando a una persona mayor a subir, me dice que por qué no he solicitado el servicio, con mal tono porque estaba retrasando la salida del tren (que por cierto había llegado con 10 minutos de antelación y salió antes de su hora de mi estación, por lo que vi por la ventanilla como había gente que lo perdía). En fin, cosas de Renfe...

Ya dentro del tren, según sus condiciones de servicio, el carro debe de ponerse plegado en la zona portaequipajes junto con las maletas. Pues bien, puede que los que se pliegan modo maleta quepan, si es que aun hay algún hueco libre (¡que yo me subí en la segunda parada!), pero los carros normales no caben, y si los colocas bajo los asientos sobresalen y al final te llaman la atención. La pequeña hizo casi todo el camino dormida, pero a las 2 horas de viaje me dijeron que el carro no podía estar ahí, así que tuve que coger el carro, montarle el grupo 0 que llevaba en el portaequipajes para poner a la peque y salirme a la zona entrevagones con el carro, y pasar la hora y media que quedaba de viaje allí, de pie, con una niña de dos meses que lloraba desconsolada por el calor que hacía en esa parte del tren en pleno julio atravesando Castilla y La Mancha.
También me gustaría hablaros del cambiador del baño. Aparte de que la estancia es super estrecha y que casi tienes que subirte a la taza del váter para cambiar al bebé, los cambiadores al final los tienes que sujetar contra tu cuerpo porque al menos los dos que yo usé estaban colgones y no me inspiraban seguridad para cambiarla, menos aun con el tren en marcha, y estaban SUPER sucios. Antes de poner el cambiador, lo limpie con una toallita y desinfectante de manos que llevaba en el bolso...

La segunda vez que viajamos en tren, papá venía con nosotros y coincidió con la salida de los primeros dientes. Ayuda poder pasear a la pequeña durante el trayecto y tener a alguien con quien turnarse para dormirla, o darle de comer. Pero por lo demás, aparte de caro (abusivamente caro), me parece incomodo para viajar con un bebe.

ACTUALIZACIÓN AGOSTO 2018
Este verano como a papá le quedaban pocos días de vacaciones, bajé yo primero con #minigatita a Cádiz en tren, para pasar unos días más con la familia por un lado, y para huir despavoridos de la ola de calor por otro.
Por fin pude solicitar el servicio Atendo para coger el tren en Atocha, pero tenía que estar 30 minutos antes de que saliese el tren y llegué por los pelos a cogerlo, así que me lié la manta a la cabeza, me subí a la niña al canguro y baje el cochecito vacío solo para tener que plegarlo y ponerlo en... Pues no tenía ni idea de donde meterlo porque, de nuevo, el portaequipajes estaba a reventar (en la salida de origen). Por suerte, un padre muy amable que iba con un pequeño más o menos de la edad de #minigatita me ayudó a subir el coche al portaequipajes superior (si, ese que esta sobre nuestras cabezas). No es que fuera muy seguro, pero es la única opción que nos dejan Renfe con tan poco espacio y sin zonas destinadas a este tipo de equipaje. Él subió sus cosas y luego me ayudo a subir nuestro carro.
Compartimos asiento, cosa que no se si podremos seguir haciendo mucho tiempo porque ya tiene un tamaño considerable y en ciertos momentos me dio la sensación de que no estaba cómoda.
(Si, llevábamos pantalones largos porque en verano se te cae el moquillo en el tren con la temperatura del aire, y en invierno mejor viajar en tirantitos).
Leímos un rato, siempre llevo uno de sus cuentos encima porque es lo que más la entretiene. Luego le puse una película en la tablet (porque ella es MUY buena, pero MUY ruidosa y eran las 8 am), se durmió cuando acabo la película y hizo casi el resto del trayecto dormidita. Se despertó unos 15 minutos antes de llegar y aproveche para darse su desayuno de media mañana.
Respecto al aspecto "cambio de pañal", esta vez viajaba en preferente, tienen asientos más anchos y suelen sacar ofertas con billetes algo más ecónomicos que en turista, y creo que era el baño adaptado a minusválidos en el que entré. Es curioso, pero aun con mogollón de espacio en el cubículo, el cambiador seguía estando justo encima del vater... Y sucio, por supuesto. Al menos me sirvió para dejar a #minigatita encima y aguantarla con una mano mientras yo hacía pis 😪.
Allí en Cádiz nos esperaba alguien del servicio Atendo para ayudarnos a bajar. Me las apañe bien, pero claro, se me olvidaba contar que como los abuelos estuvieron aquí a mitad de julio, se llevaron una maleta con la ropa de la peque y mía, así que solo llevaba el carrito con el bolso y una mochila con el pc y poco más.
Sabiendo que ya si dan el servicio a personas que viajan con bebés, intentaré llegar antes la próxima vez si tengo que ir con maleta 😅. No ha sido una gran experiencia, pero si mejor que las anteriores.

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